Chile está solamente a cinco horas de la Capital

El objetivo de un viaje puede ser no solamente el destino, sino el trayecto en sí mismo; este es el caso del paso hacia Chile a través de Pircas Negras, de bellos y variados paisajes que siempre sorprenden.
El viaje del grupo de prensa comenzó en Villa Unión, a 280 kilómetros de esta Capital, un poco más de tres horas de auto hasta allí. Luego de pasar por Vinchina, la capital del cordero riojano, la ruta lleva a la Quebrada de La Troya, calada en la piedra, de una belleza que ya adelanta lo que será el resto del camino. La parada obligada es para tomar una foto de la Pirámide, un triángulo gris tallado por la naturaleza en la roca, de asombrosa proporcionalidad.
Todo el trayecto hasta Chile transcurre por la Ruta Nacional 76, que en general tiene un buen estado de mantenimiento, pero este tramo fue afectado por una crecida, por lo cual se debe recorrer con cuidado pero es perfectamente transitable.
Antes de Jagüé, última población grande ubicada en la ruta, aparece un enorme llano denominado el bolsón de Jagüé, desde donde se puede apreciar la altura del volcán Veladero y las nieves de los primeros glaciares cordilleranos. Ya en esa parte, el camino es asfaltado y está en muy buenas condiciones; Vialidad Provincial ya tiene marcada una variante para rodear Laguna Brava, que es algo más larga pero mucho más segura, del que sólo falta completar unos 19 kilómetros.
El camino continúa regalando vistas de enorme encanto, como la Cuesta del Peñón con sus enormes paredes color marrón oscuro, y sigue por la Quebrada de la Vaca. En este trecho se pueden ver al costado del camino las vegas, pasturas silvestres que alimentan a las vicuñas que se ven a simple vista desde la ruta. Tanto para el turista como para el transporte, la altura es otro factor favorable. El punto más alto tiene 4.270 metros sobre el nivel del mar, a diferencia de Agua Negra en San Juan, que llega a los 4.800 metros.
Más adelante se revela otra vista del Veladero, que se yergue junto a otros seis volcanes ubicados en suelo riojano y ya llega uno de los puntos más atractivos del viaje, Laguna Brava. Entre los variados colores de los cerros, se abre esta enorme laguna de bordes blancos por el depósito de sales que invita a bajarse de los vehículos y posar para las fotos con la cordillera de fondo. Hay que hacerlo con cuidado porque los baqueanos aseguran que es uno de los lugares “con más puna del camino”; el secreto es estar poco tiempo y caminar muy lentamente y, si es posible, mascar unas hojas de coca para combatir el apunamiento.
Cabe destacar que desde este punto y hasta el límite con Chile, toda la ruta está pavimentada y en buenas condiciones. Los penitentes, restos de nieve que se forman como estalagmitas al costado del camino, aparecen en varias oportunidades.
Finalmente, llega el puesto de Barrancas Blancas, el centro de control fronterizo compartido entre Aduana, Migraciones y Gendarmería, donde también se realizan los trámites con las autoridades chilenas. El verano pasado, las enormes colas que se formaban en los pasos de San Juan y Catamarca hicieron dudar a muchos turistas sobre su viaje al país trasandino, por lo tanto el paso Pircas Negras tiene allí otra ventaja, ya que ofrece una alternativa sobre todo para los riojanos.

Entrada a Chile
Una vez cumplimentados los trámites, sólo quedan 25 kilómetros hasta el límite, por lo cual en unas cinco horas ya se llega a Chile. El resto del camino en suelo chileno no tiene las mismas características, ya que en algunas partes presenta problemas pero se puede recorrer sin problemas en camioneta e incluso en auto, con alguna precaución. La ruta es de tierra con un tratamiento de bischofita, llamada comúnmente “bichufita”, una sal de magnesio con la que se impregna la superficie y queda lisa y sin polvo cuando se transita.
A mitad de camino, en el río Jorquera aparece una variante, se puede trepar un tramo de la Cuesta del Castaño, más corto pero empinado, o tomar una ruta asfaltada unos 50 kilómetros más larga pero muy cargada de camiones.
Ya cerca de Copiapó, aparecen los primeros viñedos que suben incluso por la falda de los cerros para aprovechar el escaso terreno disponible. También hay abundantes olivares, lo que convierte a la región en uno de los principales productores.
En este caso, el destino era Copiapó, pero el turista tiene en Bahía Inglesa un interesante punto de playa para visitar. Originalmente, era el lugar en el que descansaban los oficiales de los barcos ingleses que recalaban en Caldera, de allí su nombre. Tiene playas blancas y una buena infraestructura y disponibilidad hotelera para pasar unas buenas vacaciones.